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Como el Girasol

¿Alguna vez te has puesto a considerar lo interesante que son las plantas llamadas girasoles?  Según los biólogos, los girasoles más jóvenes se mueven de acuerdo al movimiento del sol durante el día. Es un proceso llamado heliotropismo. Cada amanecer ellos se dirigen hacia el Este, para mantenerse más cálidos y atraer las abejas que las polinizan. No obstante, cuando los girasoles se ponen más viejos se vuelven más inflexibles. Con el tiempo estas plantas van perdiendo la vida pues dejan de estar expuestos al sol y eventualmente se secan.  

Estas hermosas plantas sirven para ilustrar una hermosa enseñanza espiritual.  Así como ellas dependen del sol para su vitalidad, nosotros dependemos de Dios para nuestra felicidad. La felicidad del ser humano está ligada a la intimidad con Dios. 

En Juan 15:4-5. Jesús dijo:

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.

Lee detenidamente cada palabra. Pide al Espíritu Santo que muestre lo que él te quiere decir. Nuevamente, Juan 15:4-5, esta vez en la versión Nueva Traducción Viviente:

“Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí. Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada”.

Cuando nuestro Señor dice: “Permaneced en mí”, él nos invita a tomar una decisión consciente de mantener nuestra comunión en todas nuestras actividades y decisiones. Debemos decidir hacer cosas que nos “expongan” a él, nuestro “Sol de Justicia”  y nos mantengan en contacto con él. Esto es lo que significa permanecer en él.

¿Permaneces tú, cómo los girasoles jóvenes en busca constante de exposición al sol? O ¿Te distraes fácilmente de tu comunión con Dios?  ¿Eres tú como un personaje bíblico llamado “Marta” que no podía estar quieta? o ¿Eres como su hermana “María” que prefiere la intimidad antes que la actividad? 

Jesús dijo que, si permanecemos en él, llevaremos fruto. El fruto representa el carácter del cristiano. Un carácter lleno de amor, paz, bondad, templanza, mansedumbre y dominio propio.  

Los frutos también representan una vida espiritualmente productiva. Una vida que se forja, crece y es efectiva en las manos de Dios. Muchos podemos tener actividad, pero no efectividad. Jesús nos quiere decir que la intimidad con él es la mejor actividad que podemos tener.  A través de los años, yo he descubierto un gran principio, y es el siguiente: No pasar tiempo con Dios, es perder el tiempo. Sin su bendición no habrá fructificación. Es mejor permanecer en su presencia cada día de nuestras vidas. 

Oración:  

“Señor, perdóname cuando corro de un lado a otro, pensando que todo depende de mí, cuando en verdad todo depende de ti. Ayúdame a permanecer en ti. A no apurarme en tu presencia, sino a disfrutar tu presencia. A esperar para escuchar tu agenda, antes de llevar a cabo mi agenda. Ayúdame a ser como María, al estar a tus pies escuchando tu voz. Quiero ser como un girasol que se mueve a la luz del Sol. Tu eres mi sol, tú eres mi vida, sin ti me seco, pero contigo llevaré fruto y fruto en abundancia. Amen.” 

Guiados por El Espíritu Santo

¿Alguna vez has salido de vacaciones o visitado un lugar histórico y has necesitado de un guía? Creo que todos deberíamos hacer uso de un guía, aunque debo reconocer que yo soy un poco testarudo e independiente. De hecho, prefiero explorar los lugares por mi propia cuenta. Humildemente, también debo reconocer que a veces me he perdido de disfrutar a profundidad la importancia o la belleza de un lugar simplemente porque no escuché de un guía turístico. No obstante, creo que aprendí la lección hace un par de años atrás cuando visité un país del medio oriente donde casi todo estaba escrito en un idioma que no conocía. Ahí, me vi forzado a escuchar a mi guía. Aprendí y disfruté ese viaje al máximo, pues ahora pude apreciar mucho más los lugares porque me dejé llevar por guía.  

La biblia dice que los hijos de Dios tienen al mejor guía del universo. Se llama el Espíritu Santo. Sin él nos perderemos, nos confundiremos y nos privamos de disfrutar todo lo que Dios tiene para nosotros.  La biblia dice en Romanos 8:6,14-15:

Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz… Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre!

Hay dos formas de vivir la vida. Una, guiada por nuestros deseos pecaminosos y la otra cuando somos guiados por los deseos del Espíritu de Dios.  Cuando nos dejamos guiar por nuestra carne vamos a alejarnos del camino de la vida. Acabaremos secándonos espiritualmente y distantes de Dios y de sus propósitos. Cuando caminamos guiados por el Espíritu Santo, la biblia promete que estaremos llenos de su vida y de su paz.  Ahora, para disfrutar de esto debemos de ser intencionales y ocuparnos en las cosas del Espíritu. Debemos de prestarle atención a su voz.

A través de los años es descubierto algo, que al enemigo le gusta gritar sus maldiciones. Él siempre nos dirá fuertemente que no valemos o que no podemos. Si nos ocupamos en escucharle, terminaremos en un espíritu de esclavitud y mortandad. No obstante, el Espíritu Santo es muy sensible. Él no nos grita, él nos susurra. Así como el profeta Elías escuchó un silbido apacible, de igual manera, el Espíritu nos susurra, que somos hijos de Dios y que podemos decir Abba Padre. Esto producirá vida, paz, sabiduría e intimidad.

Oración:

“Señor, perdóname cuando me dejo llevar por mis emociones y no por tu Espíritu. Perdóname por ser impulsivo y no reflexivo. Por no dedicarte tiempo a escuchar tu voz que me guía a la vida y a la paz. Ayúdame, a estar quieto y escuchar tu dulce voz. Tu voz es un susurro que se escucha más claro mientras más me acerco a ti. Gracias, mi Abba Padre por tu Espíritu. En el nombre de Jesús, amen”. 

 Vida Contemplativa

En mi caminar con el Señor me he dado cuenta que hay dos formas de vivir la vida cristiana. Una de una forma hiperactiva y otra de una forma contemplativa. En la biblia hay dos mujeres que ilustran estos dos tipos de vida. Una de ellas se llamaba Marta, la cual era una mujer de fe, pero se distinguía por vivir afanada. María, su hermana, era una mujer de fe también, pero se distinguía por vivir enamorada de Dios.  

Marta ilustra a aquellos que somos hiperactivos. Los hiperactivos tienen un gran sentido de responsabilidad y compromiso. Les gusta demostrar el amor con hechos más que con palabras. No obstante, si no monitoreamos bien ese sentido de responsabilidad, puede llevarnos a un estado de ansiedad. Podemos vivir tan afanados que perdemos el sentido de aprecio, la alegría de la vida, pero sobre todo perdemos la fuente de nuestra vida, la cual es nuestra intimidad con Dios.

Es por eso por lo que siempre debemos de tener un respiro, una santa pausa, un Selah espiritual. Donde podemos desintoxicar la mente, descansar el corazón, sanar nuestras emociones, pero sobre todo tener comunión con Cristo. 

Así que te pido que en este momento puedas respirar profundamente y escuchar la historia y el consejo de Dios para una mujer que vivía sobre actividad y ansiedad.  Esta historia se encuentra en  Lucas 10:38-42. Por favor escucha con atención cada palabra y escucha la voz del Espíritu Santo que te quiere hablar: 

“Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:—Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme. El Señor le dijo: —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará”.

Según la Biblia, Marta era la hermana mayor y por ende la persona responsable de la casa. Ante la visita de Jesus, como buena ama de casa, 

Marta le invita a quedarse. Esto da a entender que Marta era la hermana mayor y la persona de autoridad en la casa. Es más, su nombre significa “la señora de la casa”.  Jesús en ningún momento condena a Marta por su servicio, sino que la quiere sanar de un estado de preocupación, distracción, enojo, afán y ansiedad. Jesús le quiere mostrar a Marta que la prioridad de su vida no es cumplir con las expectativas de otros, sino con las de Dios. Jesús espera que nuestra relación con él sea una prioridad en nuestra vida. Jesús prefiere nuestra intimidad con el que nuestra actividad para él. 

Te hago una pregunta ¿eres tú un cristiano hiperactivo o contemplativo? ¿Eres dado a la preocupación o a la reflexión? ¿Eres considerado un buen trabajador al igual que un buen adorador?  ¿Eres una Marta o una María?  Piensa esto y medita. Quizás escuches la voz del Maestro diciendo:  “Sal de la cocina de la hiperactividad a la sala de la intimidad con Dios”.

Oración:

Señor ayúdame a deleitarme en ti. Ayúdame a hacer de mi relación contigo la prioridad número uno de mi vida. Perdóname porque me afano tanto en cosas que tu me has pedido. Perdóname correr a todos lados menos al altar. Quiero ser como María, quiero adorarte a tus pies y deleitarme en tu presencia.  Tu presencia es la prioridad de mi vida. Amen”. 

No temáis Manada Pequeña

En la actualidad existen más de 500 fobias documentadas. Una fobia es un temor intenso, desproporcionado y a veces ilógico hacia objetos, seres, circunstancias, experiencias y otra amplia variedad de factores. Podríamos decir que las fobias son la enfermedad mental más común en los seres humanos, pues cualquier temor se puede convertir en una fobia. 

Todos tenemos diferentes temores, pero quizás el más común sea el temor al futuro y el del bienestar físico. Frecuentemente nos preocupamos cómo vamos a proveer para nuestras necesidades, pero sobre todo cómo vamos a proveer para nuestros seres amados. Igualmente nos preocupamos sobre cómo será nuestro futuro. A veces la incertidumbre pareciera la sombra de nuestro futuro. 

Las buenas noticias es que Jesús conoce nuestra realidad y por eso de todas las palabras que él pronunció, la más común fue: “No temas”. Me encanta esta promesa de Cristo que se encuentra en Lucas 10:29-32 

“Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.

Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.

Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.

Me resulta interesante que Dios se refiere a nosotros como una manada de ovejas. Si hay un animalito temeroso y ansioso son las ovejas. Si hay un animalito frágil y vulnerable son las ovejas, pues no cuentan con ninguna virtud ni para proveerse sustento ni protegerse. Ellas dependen absolutamente de su pastor. Su única virtud es saber clamar a su pastor. 

Lo hermoso de este pasaje es que Dios nos promete que no solo nos va a proveer de provisión y protección, sino que nos dará algo mucho mejor. Él nos confiará “el Reino de Los Cielos”. A veces nosotros tenemos una visión tan miope que no nos permite ver que nuestra seguridad y nuestro sustento nunca estará en riesgo. Lo único que está en riesgo es el nivel de recompensa que recibiremos aquí y sobre todo en el siglo venidero.  Nuestro Rey, que todo lo ve y que todo lo puede, nos promete sustento, seguridad, provisión y protección; y lo único que espera es que confiemos en él y que hagamos de nuestra intimidad con él la prioridad de nuestra vida. Escucha nuevamente esta invitación en Lucas 10:2-32, esta vez de la NTV

“No se inquieten por lo que van a comer o lo que van a beber. No se preocupen por esas cosas. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos en todo el mundo, pero su Padre ya conoce sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás, y él les dará todo lo que necesiten.

»Así que no se preocupe, pequeño rebaño. Pues al Padre le da mucha felicidad entregarles el reino”.

Te hago una pregunta: ¿Hay alguna preocupación que te está robando la paz? ¿Hay algún temor que está paralizando tu potencial?  Confiésalo a Dios en este momento. 

Oración:  

“Señor, ayúdame a creer que tú eres quien tú dices ser y que tu harás todo lo que has prometido. Ayúdame a tener una inamovible en tu persona y en tu palabra. Perdóname cuando actúo como un incrédulo y caigo en el afán y las preocupaciones de este mundo. Ayuda me a creerte. Fortalece mi fe y dame el valor para caminar sin temor pues tu no me has dado espíritu de temor sino de poder de amor y de dominio propio. En Jesús, Amen”.

Él Siempre Está Ahí. 

Recientemente escuché de una tribu de indios americanos que tienen una forma peculiar de celebrar el paso de la niñez a la juventud. El ritual se basa en que el padre lleva al hijo al bosque, con los ojos vendados y lo deja solo. El hijo tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche sin quitarse la venda hasta que salga el sol. 

El niño está naturalmente aterrorizado. Puede oír toda clase de ruidos: bestias salvajes que rondan a su alrededor, o quizás algún humano que podría hacerle daño. Él debe permanecer sentado en el tronco, sin quitarse la venda, ya que es la única manera en

que podrá llegar a ser un hombre. Por último, después de una horrible y larga noche, el sol aparece y al quitarse la venda, es cuando el niño descubre que su padre estaba 

sentado junto a él, pues había velado toda la noche para salvaguardarlo de todos los peligros.

Esta linda historia se puede aplicar a tu diario vivir. ¿Estás pasando una noche oscura donde no sabes si vas a poder ver un nuevo amanecer? ¿Te sientes solo y abandonado por todos e incluso por Dios mismo? Cuando una prueba es prolongada tiende a agotar nuestras reservas de gozo, fe y fuerza, a tal punto que llegamos a cuestionar a Dios.

Las buenas noticias es que Dios promete que nunca nos abandonará ni dejará. Y aunque tus ojos no puedan ver su mano, confía en su corazón. Él siempre está ahí. 

Quiero a invitarte que en este momento puedas respirar profundamente y que prestes mucha atención a esta promesa divina en Isaías 43:1-2:

«No tengas miedo, porque he pagado tu rescate;

te he llamado por tu nombre; eres mío. Cuando pases por aguas profundas,

yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad,

no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión,

no te quemarás; las llamas no te consumirán”.

Dios siempre está ahí no importa si es el fuego de una prueba o un mar de tristezas y desaliento. Él está ahí.  La biblia dice que en una ocasión hubo 3 muchachos que fueron lanzados al fuego, pero de pronto Jesús apareció para acompañarlos y protegerlos de las llamas. Pues él siempre está ahí. 

La biblia habla de un hombre llamado Pedro que cuando estaba ahogándose en medio del mar, Jesús apareció para extenderle la mano y llevarlo a salvo. Pues él siempre está ahí.  No importa si es un mar de problemas o un fuego de pruebas, tú puedes confiar que tu Padre Celestial siempre está allí. Esa prueba no será para destruirte sino para hacerte madurar y crecer en él. 

Oración: 

“Señor ayúdame a confiar en tu corazón aun cuando no pueda ver tu mano. Ayúdame a verte en medio de las llamas y de las olas. Perdóname cuando a veces mi fe se ahoga y mi confianza se hace cenizas. Ayúdame a confiar en tu soberanía y en tu sabiduría, pero sobre en tu corazón de Padre Bueno.  En el nombre de Jesús. Amen.

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